lunes, 5 de mayo de 2008

El nacionalismo español, sin careta

Fabio Gonzalez
El nacionalismo español tiene una particularidad, un handicap considerable. Es incapaz de expresarse en positivo, salvo topicazos y vagos lugares comunes. Al fin y al cabo, la idea de "España" y sobre todo la de "el pueblo español" es tan abstracta como heterogénea. Es difícil encontrar complicidades socio-culturales para el conjunto de los "españoles", algo que, por contra, parece bastante más sencillo cuando hablamos del "pueblo vasco", "los ingleses" y otros casos. Un problema similar, por ejemplo, a la hora de referirse al "pueblo belga".
El españolismo sin embargo se mueve como pez en el agua cuando se reafirma con carácter ofensivo. La demonización del nacionalismo catalán, primero, y de toda Catalunya como fórmula más visceral y sin embargo ampliamente extendida, en segundo lugar vienen a ser expresiones de masas del pensamiento que difunde la conciencia nacional española. Es especialmente notorio la agresividad contra el catalán, idioma que se percibe como amenaza real hacia el castellano por su resistencia a pesar de los envites expansionistas de la lengua castellana en zona catalanoparlante, una lengua además "culta" por ser de origen latino, y con una proyección internacional que saca de sus casillas al buen español.
Con respecto al nacionalismo vasco, qué duda cabe, la reprobación es total, sin embargo distinta. La existencia del conflicto armado permite que la animadversión sea fruto de la inercia y no necesita de más madera ideológica día sí y día también. Además está comunmente extendida la idea de que hay "vascos no nacionalistas y por tanto buenos españoles" a los que se les debe mantener el afecto, cosa harto dudable en el caso catalán en el que la postura catalanista del PSC parece mostrar una conjura antiespañola desde Girona hasta Tarragona. Además, y esto es importante, el euskera es tratado de un modo absolutamente despectivo, tomándolo como lengua inferior, bárbara, artificial, pobre y por tanto un elemento no desafiante que incluso podría aceptarse como mero folclore. La mayor dificultad en la recuperación del euskara añade una dosis de relajación en este sentido.
Por tanto, la hegemonía cultural nacionalista española presentaba como "nacionalismos" a los demás, y como racionalidad ciudadana al propio. Algo así como que no es posible ser ciudadano si no se es español. Después, aclaraban, también se es ciudadano si se es francés, o alemán... entonces uno descubre que para no ser una bestia etnicista ha de tener un referente nacional con un estado ya constituido. Y ahí venía el problema, porque en las últimas décadas se han creado más estados que en toda la Historia y esto es algo que, bien es sabido, pone muy nervioso a este nacionalismo. Sobre todo por qué pone de manifiesto que, defender un referente nacional sin estado, lógicamente, no es incompatible con la defensa de la razón, la ciudadanía, las leyes justas y otras tantas, algo que, vista la Historia, es cuanto menos cuestionable con la idea de España y sus defensores.
Cuando hablamos de nacionalismo español en un modo cultural hay que resaltar que, en el caso del neorepublicanismo no se ha sido estéril a este. La actitud contra el nacionalismo vasco, catalán-valenciano y gallego, obviando el frente común en 1936, es manifiesta. Quienes defienden ese tipo de República Española, aún guardan como resquicio la palabra "autodeterminación" - aunque les molesta bastante- y contraponen con absurda equidistancia al nacionalismo - por muy de izquierdas que sea- periférico con la monarquía. Esto, por supuesto es legítimo, pero no deja de ser nacionalismo español, en tanto que defienden una nación dentro de un marco estatal - republicano- unido. Se que es duro decirlo, pero así les va.
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2 comentarios:

Roberto García Centeno dijo...

A esto del nacionalismo español sin careta habría que escribir sobre el nacionalismo, a secas, sin caretas. Hay pueblos que tienen dentro de sí, en su convivencia, a otros grupos sociales procedentes de otras culturas y en algunos casos también se les discrimina o se les intenta obligar a asumir "las costumbres" de turno. ¿No será que el españolismo del centro se transmuta a los nacionalismos de la periferia? Ciudadanía, laicidad es la clave. No los nacionalismo ni los lamentos de las mal llamas periferias. Todxs somos periferia.

Anónimo dijo...

este fabio gonzalez se subio a una parra y aun no ha bajado."tu proyeccion internacional del catalan" se lo puedes contar a los cientos de extranjeros que han venido a estudiar,aprender. o a oir español y se encuentran con "esto es cataluña,esta usted en otro pais" y se largan hartos del rollo de una lengua que no les interesa ni tanto asi.ofensivo el español? aqui si que se ofende a los que no somos nacionalistas catalanes.te pegan en la espalda el "facha español" y"fora del nostre pais"que se siga gastando el govern el dinero del contribuyente en viajes,invitaciones millonarias y subvenciones.no,si el woody allen ya los vio venir cuando ha dicho que no volvera a rodar en barcelona.harto se quedo con "que nosaltres no som españols eh? digalo, digalo en la pelicula.( yo trabaje en ella y daba verguenza hasta el culo le ponían,"pida, pida usted lo quiera". en inglés le decía a su equipo" que asco de gente.."