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jueves, 18 de febrero de 2010

Por un nuevo espacio socio-político y electoral


Todo parece indicar que aquel proyecto que dibujaron en 1986 prácticamente todos los partidos a la izquierda del PSOE, al calor de las movilizaciones contra la entrada de España en la OTAN, -de ahí el nombre Izquierda Unida-, empieza a secarse a falta de riego de imaginación y regeneración, por lo que, en ausencia de brotes verdes, se está quedando en el esqueleto que siempre lo ha vertebrado, el PCE.
Por IU han pasado más de una veintena de organizaciones políticas de toda tendencia. Hoy, 24 años después, vive un desierto político en el que sólo están activas las luchas de diversas facciones que compiten por el territorio y el poder, todas ellas conformadas por las dos grandes familias que actúan en su seno: los militantes del PCE y los ex militantes del PCE. La riqueza de la diversidad ideológica y política que lució presumidamente la coalición hace tiempo que desapareció y el partido de Cayo Lara es cada vez es más fuerte en IU, pero cada vez está más solo.
Desde el punto de visto organizativo, IU es hoy una simple coordinadora de concejales, los alcaldes que quedan, cargos electos y miembros de los diversos aparatos, al servicio de un sobredimensionado organigrama, que parece no tener en cuenta el menguado número de militantes, que desciende mes a mes.
La organización, pues, no tiene ya nada de su inicial espíritu integrador inicial; es más una conjunción de intereses de grupos de presión para repartirse el poder.

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sábado, 3 de septiembre de 2005

NEW ORLEANS ESCENARIO DEL "EL DÍA DE MAÑANA". (Misisipi Blues)

Ouka Laredo
Rebelión
03/09/2005

Como tantos empleados y oficinistas, el 31 de agosto, el presidente dio por finalizadas sus vacaciones. Guardó la ropa de verano, agarró en brazos a su mascota fox terrier y abandonó el rancho en Crawford, Texas, rumbo a la oficina, situada en el número 1600 de la Avenida Pensilvania, en Washington. El avión sobrevoló rápidamente Lousiana y a los pocos minutos ya flotaba entre las nubes del estado de Misisipi, donde descendió un poco más en dirección a la costa. El piloto giró levemente sobre un ala y desde la ventanilla se pudo apreciar con claridad como el 80 por ciento de Nueva Orleans había quedado sumergido bajo las aguas.

La escena aérea parecía sacada de una película de catástrofes, tipo "The Day After Tomorrow" ("El día de mañana") donde a partir de un cambio climático se produce un derretimiento del Polo que provoca un brusco descenso de la temperatura del agua del mar que conduce al establecimiento de una nueva era Glacial en el Hemisferio Norte. Era como si un huracán hubiera alcanzado las costas de Honduras, Namibia o Haití.

El día que finalizó sus vacaciones, todos los medios de comunicación del planeta llevaban ya cuatro días informando sobre el itinerario de muerte y desolación de Katrina. Bueno, todos los medios no. En los primeros momentos (cuando el presidente se incorporó a la oficina toda la estrategia cambió) la CNN en español practicó un apagón informativo y abría sus noticieros con imágenes de piqueteros argentinos o con una oportuna entrevista a Hugo Chavez. La cadena no quería que el mundo hispano viese que el Apocalipsis había llegado al hogar de Mark Twain. Intentaba evitar que presenciáramos a miles de Huckelberry Finn negros y latinos encaramándose a los pocos tejados que flotaban, a la espera de ser rescatados por un Séptimo de Caballería que nunca llegó.

La CNN, siempre dispuesta a llegar al último rincón perdido de cualquier país del mundo y a enviar a sus locuaces y repeinadas estrellas televisivas, en esta ocasión utilizó una desangelada reportera y repitió una y otra vez las mismas imágenes para su público de habla hispana, con tomas lejanas y sin apenas contar con testimonios directos de las víctimas de la tragedia. Una CNN nunca vista y muy diferente a esa que estamos a acostumbrados a ver cuando hay desastres en el Tercer Mundo y utiliza medios por tierra, mar y aire, con derroche de imágenes y mapas, y con la presencia de múltiples analistas dando su parecer desde todos los puntos de vista.

El día que finalizó sus vacaciones, el mundo entero llevaba ya cuatro días con la boca abierta sin acabar de entender porqué los buques de guerra, los hospitales de campaña, las unidades de intervención rápida, las lanchas de desembarco, los helicópteros, los vehículos anfibios, los rangers, los marines, los boinas verdes, los rambos y Chuck Norris se encontraban tan lejos. Demasiado lejos.

El día que finalizó sus vacaciones se puso sonriente ante los focos y las cámaras, - la CNN en primera fila,- y finalmente habló por los codos. Habló de la tierra de Mark Twain, aunque obvió mencionar las palabras que el autor había escrito, precisamente, pensando en alguien como él: "Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda".

viernes, 8 de abril de 2005

¿Veremos en directo la muerte del hombre de la ventana?

Ouka Laredo
Rebelión 08/04/2005

El hombre de la ventana es un anciano de 85 años con un Parkinson que afecta ya a los músculos de su pecho, brazos, piernas y garganta, por lo que sufre crisis respiratorias con secreciones que pueden desencadenarle una neumonía bronquial. Tiene instalada una cánula en la tráquea que facilita su respiración, pero le limita casi totalmente el habla. Se alimenta cada vez menos por lo que le suministran por vía intravenosa medicamentos y minerales para afrontar la anemia, que le provocan fuertes dolores de cabeza y nauseas.
El hombre de la ventana se está muriendo.
El Ramón Sampedro de Roma también lleva mucho tiempo al cuidado de su familia, la familia católica, pero, sobre todo, al cuidado y estrecha vigilancia del circulo familiar de la Curia, el cuerpo aristocrático de la elite eclesial: integrista, inquisidor, reaccionario, codicioso, machista y misógino.

u última ventana al mundo es la de una habitación de un inmenso y espectacular palacio construido en el siglo XV. "Te quiere todo el mundo" le gritan desde la plaza cercana pero no le dejan morir dignamente, ni le dejan vivir sus últimos días con tranquilidad física y sosiego espiritual.
El espectáculo de la muerte está servido en bandeja de plata. Es violento y obsceno, sobre todo por el pretexto que utiliza: informar, entretener y hacer reflexionar.
En el fondo es la primicia a toda costa; el uso sin escrúpulos de imágenes dramáticas en contextos lúdicos o espirituales.
¿Lograrán las cadenas de televisión transmitir en directo su muerte? ¿Introducirán una cámara oculta en los regios aposentos?. ¿Esconderán un micrófono en la recámara para oír sus agónicas palabras?. ¿Se podrá ver, gracias a los avances técnicos, un primer plano de su rostro desencajado por los últimos estertores? Es probable, pero si no es así no será por falta de ganas. Ni por pudor o respeto. Menos, por escrúpulos. Y mucho menos por ética.

Murió el Papa: al final hubo striptesse

Ouka Laredo
Rebelión 08/04/05

A las 9,30 de la noche se levanta el telón y el portavoz, con el rostro demudado, da la noticia. Las campanas repican a muerto. El espectáculo comienza.

El público llena la plaza a rebosar y los vendedores ambulantes hacen el agosto en la fría noche romana. Rápidamente se agotan todos los iconos en forma de bufanda, foto o calendario que inmortalizarán al hombre de la ventana, la segunda ventana por la derecha del tercer piso.

Los canales de televisión llevan meses, incluso años, pagando el alquiler de áticos de la ciudad para la ocasión. Lo importante es tener buena vista y un espacio suficiente para instalar las cámaras y la antena satelital.

La conexión es total, planetaria, continua e interminable. La España aconfesional se pone a la cabeza y tira la casa por la ventana. Cualquier locutor se convierte, de repente, en avezado conocedor de la jerga eclesiástica y experto en nomenclatura vaticana. Se recitan fechas, cifras, nombres y datos litúrgicos preparados desde hace meses; se vomitan informaciones desmedidas; se hacen loas y panegíricos sancionados por cualquier libro de estilo periodístico. Ni el más mínimo sentido de la proporción y la distancia. Totus Tuus a tope.Las cadenas entrevistan a turistas de vacaciones en la ciudad, que pasean por el lugar. Algunos, ante la presencia de las cámaras y la belleza del marco que les rodea, se sienten transfigurados. Otros rompen a llorar ante el momento histórico que viven, desde la primera fila del patio de butacas.

Los organizadores del evento ofrecen una primicia histórica y se retransmite todo, o casi todo: la capilla privada, los sellos lacrados en la puerta del dormitorio, la traslación por el interior de palacio. La despedida íntima, el ritual secreto, es vista obscenamente y en directo por millones de personas.

Al fin se puede ver el cuerpo inerte portado por nobles romanos y franqueado por monjas polacas y alabarderos suizos. Las cámaras captan cada detalle y poro del rostro amoratado. Se puede adivinar que hubo sufrimiento en los últimos momentos. Se observan primeros planos de los orificios nasales sin algodones, de los párpados y los labios pegados, y de las uñas largas. El ambiente es sobrecogedor y el espectador, desde su casa, casi puede oler a santidad.

Instantaneidad y saturación, una buena combinación para frenar el desarrollo neuronal. El espectáculo se presenta en esta ocasión como número de cabaret, y la pornografía, algo consustancial a la televisión, se materializa como un desnudo integral y explícito que se alimenta del voyerismo practicante. El hombre de la ventana inicia su último viaje y con él nos sumerge de lleno en la era de la idolatría mediática.

domingo, 6 de marzo de 2005

El otro lado de Banderas

Ouka Laredo
Rebelión
05/03/05

Las canciones del compositor uruguayo Jorge Drexler las han cantado, entre otros: Ana Belén, Víctor Manuel, Neneh Cherry, Pablo Milanés, Ketama , Miguel Ríos, Ana Torroja, David Broza, Rosario Flores, Lorenzo Jovanotti, Paulinho Moska, Jaime Roos, Adriana Varela y Bajofondo Tango Club. Ahora también las ha cantado zorrito Banderas, destrozando “Al otro lado del río” hasta límites hilarantes.
Dice la prensa que el actor hispano de bandera se quitó la máscara del zorro para evitar que alguien como Enrique Iglesias cantase el tema en el Teatro Kodak de Los Angeles durante la entrega de los Oscar. Todo muy lógico, muy pragmático y un pelo socialdemócrata. Y todos tan amigos.
El galán pudo haberse negado a subir al escenario a hacer añicos la canción. Pudo haberse resistido a la tentación de arrebatarle unos minutos de focos y aplausos al hijo de Julio Iglesias. Pudo haber demostrado que no todos los hispanos emergentes en el mundo del espectáculo estadounidense son de la ralea de Gloria Estefan o Andy García. Pudo haber aprovechado su tirón y su éxito para exigir a la Academia que Drexler cantase su propia balada. Pero no fue así y quiso demostrar que los reyes del mambo también cantan canciones de amor.
Pero si podemos ver a Maradona con el Che tatuado en el brazo o a cualquier ricachón jugando al golf con la camiseta serigrafiada con la imagen del revolucionario como si fuera Miky Mouse, pues también podemos ver a Enrique Iglesias o a zorrito Banderas poniéndole banda sonora al viaje de Ernesto Guevara y Alberto Granado en una destartalada Norton 500 de 1939.
El Che sufre día a día, como todo lo potencialmente peligroso para este sistema, la trivialización descomunal que se produce al saturar el mundo con su imagen muda, carente de contenido y sin un sentido que vaya más allá del puro fetichismo mercantil.
No nos engañemos, a pesar de la noble intención del equipo de la película, con su director Walter Salles a la cabeza, el viaje del Ché hoy ya viene a ser como una suerte de las nuevas peripecias de Tintín en el Amazonas. Lo único urgente es el espectáculo. Cante quien cante.


viernes, 25 de febrero de 2005

Sabina, la alteridad bochornosa

Todo iba bien; la indolencia del artista cómodamente arrebujado en el sillón. El distanciamiento crítico con su vecino, el político conservador. El ambiente se acolchona y tanto el alcalde madrileño como el juglar, se encuentran a gusto, se intercambian guiños, se tocan el brazo. El político disfruta proyectando la imagen de que no importan las ideologías y el poeta se deja querer; les une el amor hacia…pongamos que hablamos de Madrid y sus edificios achicharrados.
Hablan de lo divino y lo olímpico. De mujeres y de quien la tiene más larga. El alcalde se ruboriza a ratos como un seminarista pillado en el baño y el legendario poeta disfruta con frases ingeniosas y procaces. ¡Que a gustito estamos!
La edulcorante presentadora mira a la pantalla con su dentadura artificialmente blanqueada y dice que le encantaría que un día le auxiliara en la carretera un motorista y que, al quitarse el casco, resultase ser el Rey. "Sería fantástico ¿no?", comenta ante su estrafalaria fantasía.
El juglar, bebe un trago de agua y vislumbra la oportunidad de poner un broche de oro a su presencia televisiva. Traga el buche, luce lo que él intuye que es una media sonrisa canalla y espeta: "Yo preferiría encontrarme en la carretera al presidente de la III República". He puesto la guinda a la cereza, debió pensar.
La presentadora vuelve a mostrarnos su dentadura pasada por la albañilería del ortodoncista y apuñala rápidamente al poeta de esta manera, más o menos: "Si, pero ¿Es verdad que invitaste hace poco a cenar a los príncipes en tu casa?
Todo se vino abajo. El broche de oro, la guinda y la III República. Eso si que es un Bonus Trak
Puede ser que el poeta, - ahora, sin alcohol y sin postres -, sea invitado a una recepción con la nobleza. Pero ¿hace falta invitar a cenar en tu casa a la ex mano derecha de Urdaci y a su marido?.
Esa noche más de un republicano blasfemó antes de irse a dormir. Más de un seguidor del juglar juró no volver a comprar un CD que no duerma sobre una manta. Y más de uno mascullará que no hay que fiarse de los que ya no beben.

*Publicado originalmente en Rebelión y Kaos en la Red el 25-02-2005

lunes, 7 de abril de 2003

Los mejores años de nuestra vida (II parte) "Bonito"

Ouka Laredo
Rebelión
07/04/03

"Naturalmente, la gente corriente no quiere la guerra, pero en definitiva son los líderes de un país los que determinan la política, y arrastrar a las personas es una de las cosas más sencillas, ya sea en una democracia, en una dictadura fascista, en un parlamento o en una dictadura comunista. Con o sin voz, siempre es posible poner a la gente a las órdenes de los dirigentes. Resulta sencillo. Lo único que se tiene que hacer es decir que están siendo atacados y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y por poner a su país en peligro. Funciona igual en cualquier país." Hermann Goering, Mariscal del Tercer Reich de Hitler, en el Juicio de Nüremberg

En la segunda parte de la nueva versión de "Los mejores años de nuestra vida", la historia incide en el lado más oscuro de la mente humana, y lo hace a través de los mismos tres personajes de la primera parte: el iluminado y enigmático Groucho Aznar, el irascible comodoro Chico Trillo y el frívolo experto en corbatas color pastel y en pasteleo autonómico Señorito Arenas.
Como se recordará, en la anterior entrega se hizo ya mención a la nueva versión de la gran película de Wiliam Wyler, cinta original en la que el autor retrata la historia del regreso a casa de tres soldados norteamericanos tras la II Guerra Mundial. Coinciden en un avión y allí empiezan su etapa de reincorporación a la vida civil.
En esta versión se narra, al igual que hizo Wyler, una historia a tres bandas, para lo cual apoya la composición en hermosos planos de amplia profundidad de campo, porque, aunque la acción aparentemente principal transcurre en primer plano, lo realmente importante se desarrolla en la distancia.
Ahora, nuestros tres variopintos personajes han pasado unos días de descanso en Valladolid, hospedados en la casa de Groucho, Durante la estancia en la capital castellana, un tanto clandestina debida a la incomprensión del pueblo alzado, obstinado en acusarles de cómplices en el asesinato de gente indefensa y de peleles al servicio del imperialismo petrolero de la desquiciada familia Bush, los tres personajes empiezan a entender que sus vidas han dado un brusco giro y que el retiro de la vida pública, va a ser más rápido y accidentando de lo que jamás hubieran pensado.
Van camino a Cartagena, tierra del comodoro Chico. Cada uno va absorto en los más profundos pensamientos. Groucho, al volante, no logra sacarse de la cabeza el desplante de su esposa, quien lo ha echado a patadas de casa y ha decidido emprender por su cuenta una elegante carrera política en Madrid. Chico Trillo va calculando los kilómetros que lo separan de su pueblo, pero se hace un lío al confundirse con la distancia que les queda a las tropas del imperio para entrar con sus mortíferas armas en Bagdad para aniquilar a la población y luego liberarla del dictador. El Señorito, sentado atrás, también está centrado en profundas cabilaciones que se reducen a recordar cuántas anfetaminas se comió en el desayuno y en buscar por los bolsillos donde escondió la papela con cocaína que había comprado la noche anterior en el baño de un bar de Valladolid.
Arenas comienza a tararear, nervioso y con el rostro sudoroso mientras se anuda una corbata color rosa en la frente:

- Bonito, todo me parece bonito.

- Vete a cagar, Arenas - Espeta Groucho con su característica voz monocorde y la boca medio cerrada.

El Señorito continúa como si oyese llover:

- Bonita mañana, bonito lugar, bonita la cama, que bien se ve el mar.

- Arenas, eres un mamarracho- dice Groucho sin contemplaciones - La vida es una mierda; nos hemos metido en una guerra para liberar Irak y nadie nos comprende, empezando por los burros de los iraquíes, a excepción de Angela Rodicio, claro. Nos están poniendo las sedes hechas un Cristo a huevazos y a tomatazos?para colmo Ana me ha dejado. Así que haz el favor de meterte la canción donde te quepa.

Arenas se ha pintado con rotulador el símbolo pacifista en sendas mejillas. Torpemente saca papel de liar y comienza a elaborar un gran porro en forma de trompeta..

- Sois un par de pringaos, Groucho. La vida es bella. Bonita la Botella, sobre todo si es de tequila, je je. ¿Sabéis que gritan en las manifestaciones? "Aznar, si quieres guerra, líate con la Botella". Je je. Lo que pasa que ahora nos jode que nos llamen asesinos y que nos pongan a caldo cada vez que salimos a la calle. Pues que os folle un pez sierra. Yo, desde luego, he decidido estar a favor de la paz. No a la guerra, tíos. ¿Quién quiere encender el peta?
La reacción es inesperada y veloz. Nadie pudo ver como el puño del comodoro Trillo voló como una sartén por el interior del automóvil hasta estamparse en la cara del Señorito. Tras los primeros segundos de estupefacción, Arenas comienza a gritar como un poseso. La corbata rosa y la camisa amarilla comienzan a teñirse de sangre. Groucho y Chico miran hacia delante, tensos pero complacidos. Cuando aminoran los sollozos de Arenas, el comodoro Chico toma la palabra en tono marcial
- Creo que faltan 40 kilómetros para entrar en el primer cinturón de seguridad de Cartagena. Los esbirros de la división Medina no deben estar lejos. ¡Malditos cobardes, dad la cara!
-Mira Trillo, - dice Aznar intentando crear un clima de serenidad en el interior del vehículo- estáte atento al mapa y a las señales y deja de hablar de manera ridícula. Quedan más de 400 kilómetros para llegar a Cartagena. La guerra te está haciendo perder el sentido común. Vamos a acabar todos locos. Como Fraga, que dice que más muertos hay en accidentes de carretera que en la guerra. Se ha vuelto majara el tío. Menos mal que le queda poco.
- Nos quedan dos telediarios a todos, colegas -dice Arenas con la cara enrojecida, llena de churretes y con el labio superior destrozado. Perdonad lo de antes. Se me ha ido la mano con las anfetas y voy pasado de pastillas desde que empezó el asedio y acoso del rojerío. Nos han pintarrajeado más de 120 sedes del partido. Nos insultan, nos dan collejas y tiran tomates cada vez que salimos a la calle. Decidme señorías: ¿Que hemos hecho para merecer esto?
Aznar asiente, observa al Señorito por el retrovisor y le guiña un ojo. Este le pasa el canuto maltrecho y lo enciende con estilo chulesco. El odio le achina la mirada y le encoge el bigote. Pega una fuerte calada y habla despacio mientras desaloja el humo desordenadamente por la nariz y la boca.
- Miren ustedes, la culpa es de los que llevan la pancarta y de los que van detrás de la pancarta. Has estado muy fino, Arenas, lo reconozco, sacando a relucir con nombres y apellidos los agitadores y promotores del acoso. Y voy a ser más claro, hablando desde la claridad: este clima, hablando desde la denuncia, no surge por las buenas ni desde la espontaneidad. Hay gente que siembra vientos que sólo pueden provocar tempestades y luego vienen las condenas. Desde la verdad hay que decir que con los de la pancarta en el poder no hay referentes europeos.
En el interior del vehículo se instala el respeto desde el silencio. Los acompañantes asienten a pesar de reflejar en sus rostros que no logran comprender todo el alcance de las palabras de Groucho. Trillo aprovecha el momento de desconcierto de sus colegas para pegar varias caladas consecutivas al canuto. Tras dibujar en el aire el signo de Audi con los aros de humo, toma la palabra.

- Voy a ser claro: esos esbirros de la pancarta son peores que los lacayos del tirano Sadam. Son todos unos comunistas peligrosos que lo que quieren es socavar nuestra moral y nuestra cultura democrática. Y les vamos a dar jarabe de palo. Ya hemos empezado con Fernando Valderrama. ¿Dónde se ha visto un diplomático rebelde? Nuestros diplomáticos son para ponerse corbatas de lazo y decir bobadas que queden bien, pero no para pensar por su cuenta y llevarnos la contraria. A Valderrama le vamos a meter un puro con el reglamento franquista que se le van a quitar las ganas de hacerse el machote nunca más. ¿Quién quiere la chicharra?
Arenas intenta hacerse con lo que queda del accidentado porro y da un manotazo rápido pero con tal mala suerte que la colilla cae entre las piernas de Aznar. Con habilidad Groucho logra levantar el trasero, meter la mano, levantar la colilla, dar una ultima calada y lanzarla por la ventanilla. Se dirige a los colegas con estudiada parsimonia y les da una breve pero clarividente idea de teoría política
- Voy a hablar esta vez desde el escozor. Me duelen muchas cosas pero sobre todo me duele saber que los socialistas y los comunistas están absolutamente unidos. Tras una pausa, baja la voz y continua prácticamente sin abrir la boca. Es que reclaman muchas cuestiones como la paz pero no están dispuestos a hacer nada para garantizar estas peticiones. Esa postura no la podemos respaldar, es un riesgo grave para los intereses de España.
Los compañeros de viaje siguen el discurso sumamente atentos. Bueno, Arenas menos, pues esta esnifando coca con un billete de diez euros. Cuando acaba la maniobra da una nueva perspectiva a la situación nacional desde una visión más amplia.
- ¿Sabéis que os digo? Que los peores son los nacionalistas vascos. Y el Otegui, el primero. Hay que darles caña a todos. Por orden alfabético.
- Si, - responde Chico-. Es verdad. Cuando acabemos con el frente oriental y tomemos Bagdad podemos tomar Ondárroa y Lekeitio.
Aznar, con los ojos enrojecidos y emocionado por el arrebato patriótico y de combate de sus colegas, no puede contenerse y se le escapa una lágrima que desciende hasta los labios. La lametea y habla con voz temblorosa.
- Miren , no somos unos marcianos en una isla inexistente sin vecinos, sin que le afecten las cosas del mundo, porque tenemos riesgos para nuestra seguridad. Pero oigan bien, he tenido un sueño: estamos en la carretera conduciendo en la noche. De repente amanece y sale el sol, un sol rojo y deslumbrante. De nuevo la gente nos comprende y nos ama. Y nos vota. Ana vuelve a casa. El pueblo respeta a nuestros diputados y todo vuelve a ser hermoso. España vuelve a ser nuestra.
Los tres personajes se abrazan mientras el vehículo hace peligrosas eses por la carretera. El automóvil, con rastros de huevos estrellados y de tomates resecos en la carrocería, se aleja por la autopista vacía. Amanece camino a Cartagena. Por la radio un locutor narra la sangrienta entrada de los marines en las calles de Bagdad. Nuestros protagonistas envalentonados y radiantes por la noticia entonan su dulce canción.
- Bonita la paz, bonita la vida, bonito volver a nacer cada día, bonita la verdad cuando no suena a mentira.

*A la memoria de Terenci Moix, que supo darnos ejemplo de lucidez y rebeldía hasta después de dejar de fumar.

lunes, 24 de marzo de 2003

Los mejores años de nuestra vida

Ouka Laredo
Rebelión
24 de marzo de 2003

"Los mejores años de nuestra vida" (1946) fue la película que dio el espaldarazo definitivo a William Wyler ("Cumbres borrascosas", "La señora Miniver", "Ben-Hur", entre otras). En 1947 la cinta ganó 7 Oscar: película, director, actor, actor secundario, guión, banda sonora y montaje. En los prospectos de la época la definían como un melodrama sobre los problemas de adaptación de tres veteranos de la Segunda Guerra Mundial cuando regresan a casa.

La versión que ahora analizamos recoge, a grandes rasgos, y con un estilo a veces cercano al documental, el diálogo de la escena inicial de la película de Wyler aunque el espíritu difiere un poco de la cinta de 1946.

La escena se centra en las dificultades de adaptación que sufre la clase política cuando percibe que puede perder el poder. La sociedad los repudia, pese a las campañas estatales que tratan de reinsertarlos sin traumas.

Esta versión arranca cuando tres grandes políticos españoles en el Gobierno, personajes muy variopintos, regresan a casa a pasar unos días de vacaciones un año antes de que se celebren las elecciones generales. Hasta hace poco había sido un camino de rosas, pero, de repente, todo parece que empieza a romperse: el gobierno no da pie con bola, se inicia una descabellada cruzada bélica contra países lejanos, los barcos se hunden misteriosamente, las masas salen a las calles en señal de protesta y varios de los líderes dan señales inequívocas de enajenación mental.

En un automóvil viajan por la carretera que conduce de Madrid a Valladolid, cuna de una buena parte de los líderes en crisis, tres importantes políticos del gobierno. Al volante se encuentra Groucho Aznar; a su lado con semblante triste, viaja su más alto mando militar, el comodoro Chico Trillo. Atrás, con la mirada perdida aunque mirando por la ventanilla, viaja el máximo experto en estrategia autonómica y en corbatas color pastel, el Señorito Arenas. Un silencio largo y pesado ocupa el interior del vehículo. Finalmente, Groucho habla con voz monocorde y sin abrir mucho la boca.

-Miren ustedes: todo parece que va a cambiar ¿Cuánto? No lo sabemos ¿Mucho? ¿Poco? ¿Bastante?. ¿Cómo podemos saberlo?.

Los acompañantes permanecen en silencio. Chico empieza a esbozar cara de angustia y el Señorito saca una petaca del bolsillo interior de la chaqueta y da un trago ansioso. Groucho, continúa su enigmático parlamento:

Miren ustedes: ¿En qué tiempo puede todo cambiar? ¿En una semana? ¿En un mes? ¿En dos meses? ¿En seis meses? ¿En un año? ¿Es poco? ¿Les parecemucho?.

-Manda huevos -espeta de repente Chico- con lo bien que íbamos, sin meter la mano en el cajón, con el índice de desempleo bastante potable, sin grandes escándalos. Y ahora todo se complica. El descrédito que hemos conseguido es tremendo. A este paso en Semana Santa no me van a dejar salir ni de granadero en las procesiones de Cartagena.

El Señorito pega otro largo trago de la petaca y la arroja fuera del vehículo. Sin quitar la mirada perdida del paisaje que pasa a gran velocidad y con el viento sacándole la corbata amarilla por la ventanilla dice con los ojos llorosos:

Todo empezó a fastidiarse con la llegada de Harpo. Esa mujer nos ha gafado la legislatura. ¡Maldita seas Harpo!
Miren ustedes -dice Groucho- no voy a tolerar que me digan ahora que todo lo hemos hecho mal. Harpo Palacio ha hecho lo que le he pedido, aunque reconozco que a veces ha logrado crispar las relaciones internacionales más de la cuenta.

El Señorito saca una botella de coñac y mientras la desenrosca espeta:

Jóder con que ha crispado las relaciones internacionales!. Pero si a la semana de haber tomado posesión ya nos habíamos peleado con todo el mundo árabe. Esa tía está loca de atar.

Chico adquiere un semblante sorprendido y los ojos parecen querer salirse de las órbitas.

Por el amor bendito, Groucho, dile a este animal que se calle. Parece que no se ha enterado de que en las Azores hemos firmado con Bush y Blair una declaración de guerra contra el planeta Tierra. Francamente estoy asustado.

Tras unos segundos de silencio, ya un poco más calmado pero con lágrimas recorriendo sus regordetes mofletes, Trillo sigue dando su punto de vista.

Si es que lo que me duele es que hemos puesto a España en la punta de lanza del mundo libre. Hemos intentado devolver al sufrido pueblo español sus más hondos sentimientos religiosos y sus más altos valores patrióticos

-Si, macho, -suelta airado y levantando la voz el Señorito Arenas- con inventos como el de la super bandera. Te pasaste tres pueblos, meapilas.

Señorito-corta tajante Groucho- deja de beber y de hacer críticas fáciles. Tu tampoco estuviste muy brillante cuando te quisiste hacer pasar por experto en la problemática vasca.

Arenas, intentado disimular el hipo y la trompa, saca fuerzas y responde con un sarcasmo que hiela la sangre de sus compañeros.

-Puede que no sea la persona más apropiada para hablar del tema vasco pero por lo menos me preparo los discursos y no como Harpo que se presenta ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y suelta lo primero que se le ocurre.
¡Basta ya, Arenas! -Grita Groucho con toda la autoridad que le confiere el estar entrando ya en la provincia de Valladolid-. Te lo advierto desde la lealtad, desde el compromiso, desde la libertad, desde la trasparencia y desde el sentido de la responsabilidad!.
No te pases Groucho-interrumpe el comodoro Chico todavía haciendo pucheros- la verdad es que el pueblo español se está convirtiendo en una gran mosca cojonera. En Cartagena es diferente. Ponemos bandericas españolas en todas las esquinas y la gente pide más. Hay un cierto estilo castrense que no lo veo en el resto de España. Y hablo desde la sinceridad.

Aznar parace rendirse a la evidencia y adopta un semblante preocupado. El aire frío vallisoletano le despeina y él intenta arreglarse el pelo inútilmente con la mano.

-Pues desde la tolerancia les digo que no acabo de entender como a un socialdemócrata como es Ruiz Gallardón lo saquen los estudiantes a patadas de la Universidad. A que punto hemos llegado. ¡No quiero ni pensar en el 14 de abril!
-Yo hablo desde la cogorza -dice Arenas con la cara desencajada; con gestos bruscos se quita la corbata amarilla y la arroja por la ventanilla- ¿Sabéis que os digo? Que nos quiten lo bailao y que han sido los mejores años de nuestra vida. España no se merece unos políticos como nosotros. ¿A que viene tanta protesta contra el gobierno si nosotros queremos exactamente lo mismo que ellos? Y encima, lo que más me jode, es que le vamos a entregar el gobierno al piernas de Zapatero, que no ha hecho nada para ganárselo.

Aquí la cámara sale lentamente por la ventanilla del automóvil, se sitúa en un plano aéreo cada vez más abierto hasta adivinarse las principales calles de Valladolid y finalmente sobrevolar el río Pisuerga. Una música fúnebre estremece a los espectadores y la película acaba con un fundido en negro. Como de luto.

miércoles, 19 de febrero de 2003

Zombie: La Legión de los hombres sin alma

*Ouka Laredo

"Los Zombies son uno de los aspectos más escalofriantes de la supuesta magia del Vudú. Estos muertos que caminan obedecen ciegamente al brujo que los ha creado, quién generalmente los utiliza para efectuar faenas agobiadoras o peligrosas, y a veces para destruir o aterrorizar a otras personas". Definición extraída de la publicación especializada MisteryPlanet.

Estamos en tiempos de guerras, catástrofes, tragedias interplanetarias y amenazas de otros mundos; cuatro grandes géneros cinematográficos. También estamos en tiempos del regreso de muchos muertos vivientes, ¿por qué no hablar de las películas de zombies?.
De las buenas películas de muertos vivientes se pueden extraer excelentes ejemplos del comportamiento humano y de la tendencia de algunas especies en buscar infatigablemente, cueste lo que cueste, la inmortalidad. Las películas de zombies son, paradójicamente, como la vida misma y así lo podemos apreciar en "La noche de los muertos vivientes" de George A. Romero o en la pionera "White Zombie", con Bela Nugosi, cinta que en este país fue estrenada con el misericordioso título de "Zombie: la legión de los hombres sin alma". Hay otra película menor del género, "La venganza de los zombies" no muy brillante pero con una profética leyenda en sus carteles de publicidad: "Cuando el infierno esté lleno, los muertos regresarán a la tierra".
La otra noche, una noche normal y calma, ni siquiera había luna llena, un zombie se asomó a la ventana del televisor. Su nombre cuando estaba vivo era Martín Villa-Nugosi, el enterrador falangista que cambió la camisa azul por la gorra de plato y la porra de la Policía Armada cuando se murió Franco, un muerto viviente de cinco estrellas.
Villa-Nigosi, tenía cara de ser el chivato y el miope de la clase, aunque siempre tuvo la vista suficiente como para pillar prácticamente todos los buenos cargos oficiales durante la dictadura. Llegó, como buen zombie, a convertirse en un personaje que todos creían inmortal e incluso tuvo cierto protagonismo en aquella otra película, "El trapicheo democrático" con guión de Victoria Prego.
Villa-Nugosi apareció frente a las cámaras utilizando su último disfraz, el de Comisionado del Gobierno para ponerle sordina al desastre causado por el Prestige. En su intervención, dirigió un mensaje estrambótico a la audiencia y, entre otras sandeces, dijo que él acude a todas las comisiones parlamentarias pedidas por la oposición. Toda una carrera política, profesional y humana al calor del régimen fascista y ahora descubrimos que lo que más anhela Villa-Nugosi es dar cuentas a la oposición parlamentaria.
En el mismo programa se habló y se puso a parir al gran zombie gallego, Boris Fragoff-Iribarne, otro monstruo de las galletas salido del averno franquista, el mismo que vociferaba "la calle es mía", cuando la policía mataba tres obreros en las aceras de Vitoria.
Ahora, tras el paso de los años, Fragoff-Iribarne, un hombre nacido para asustar y cinematográficamente con una cabeza perfecta para meter dos tornillos de acero a la altura de la sien, reacciona como siempre se espera de un zombie fachoso de toda la vida.
Boris Fragoff se ha curtido en mil batallas, sobre todo dando palos al amparo de tribunales especiales. Ha sido el mejor muerto viviente de su promoción, y si Ismael Serrano hubiese sido cantautor en la época en que Boris Fragoff se hacía fotos en bañador, le habría dedicado sus versos: "El latido de los muertos ha cruzado la autopista y está acechando tu casa, quiere sentarse en tu mesa"
El ya veterano príncipe del cementerio, aunque con paso renqueante mueve el esqueleto en la dirección apropiada. Por ejemplo, le dicen que hay chapapotes en la costa y él, rápidamente se pone el loden, el sombrero tirolés y sale disparado… a cazar perdices rojas.
Cuando ya creíamos que teníamos las pupilas repletas de espanto por la tragedia de la marea negra, de repente, con gran ritmo y como en una escena final, aparece de nuevo el zombie tras una sepultura y nos asusta. "No soy ningún tonto", gruñe como un poseso.
Asegura que la Xunta de Galicia no va subvencionar este año la gala de los Premios Max de Teatro, porque teme que en el acto de los premios se clame por la paz y la vida y, de paso, alguien mente a los muertos de los gobernantes.
"Y pagar para que le insulten a uno no lo hace más que un tonto", asegura el muerto viviente, quien vuelve por sus fueros y nos recuerda con voz de ultratumba algo muy suyo : "El dinero es mío".
Cuentan que estos días no paran de pasear su espectral semblante por televisión otros dos zombies de carné platino. La pareja muerto-viviente más taquillera y televisiva de los años transitorios: José María Iñigo y Jose Luis Uribarri, dos apellidos vascos al servicio de la Operación Triunfa Santiago y Cierra España. A la vanguardia de la moda, que duda cabe. Dos auténticos fenómenos salidos directamente de la morgue tardofranquista. Dos inefables del franquismo crepuscular que fueron convertidos, por obra y gracias del Caudillo y de su brazo armado, TVE, en genios y figuras hasta la sepultura. Bueno, no exactamente así, tal y como va la cosa.

*Publicado originalmente en Rebelión, Attac Madrid y La Fogata