martes, 3 de junio de 2008

Reunión de la Comisión Unitaria: frustración y pérdida de tiempo

"Nuestro corresponsal" en la Comisión Unitaria de IU, Juan Peña, narra la sesión de ayer tarde. Una vez más hay que agradecer a Juan su labor de trasladarnos, con su agil estilo (doble agradecimiento) las reuniones de la Comisión y las subcomisiones encargadas de preparar la IX Asamblea Federal.

Sí, no lo he podido evitar. Mezclo información y opinión desde el título, así que si nunca debe interpretarse esto como un acta, hoy menos.
Partí de nuevo corriendo con mi bici a la estación, tras fichar antes de tiempo, con la ilusión de que la reunión iba a ser más interesante: el 14 de Junio hay Consejo Político Federal y antes de eso tenemos que ofrecerle unos documentos (político, de estatutos, reglamento, etc.) para que los debatan y aprueben y pueda iniciarse el debate en las bases. Con lo cual, aunque por trabajo no puedo estar en las subcomisiones que hacen el trabajo menudo y me limito a enviar cosas por correo electrónico, al menos en el Pleno de la Comisión podría enterarme de cómo está la cosa y opinar. Entre la reunión de ayer y la del próximo lunes debería quedar la cosa finiquitada.
Tras coger el metro, llegué a Olimpo a las 16:40, y la reunión ya llevaba unos minutos. Parece que volvíamos sobre algún fleco de los temas económicos tratados en la reunión anterior. Como el tema se me escapa y llegaba tarde para enterarme, hice recuento de asistencia: Diego Valderas (de forma excepcional, entiendo), Willy Meyer, Fernando Sánchez, Miguel Ángel Gómez, Lola Sánchez, Joan Josep Nuet, Carlos Penit (Madrid), Ángel González (Asturias), Serafín Llamas (Ezker Batua), Miquel Ramón (Balears), Manolo Cámara, Cayo Lara, Adolfo Barrena, Antonio Cortés, Javier García (CUT), Francesc Matas y yo mismo. Posteriormente se sumaron Javier Alcázar y Montse Muñoz.
Lo que creía que era un fleco nos llevó algo más de tres horas. No haré un resumen pormenorizado porque carezco de todos los datos y solo liaría todo más. Valga decir que, como señaló Cayo Lara, cuando empezaron a realizar el informe de viabilidad económica solo se tenían datos de deudas de las federaciones por no haber aportado su porcentaje de las cuotas (narices tiene), pero que según se ha ido avanzando un poco más y exigiendo ese pago han aparecido deudas del federal para con estas mismas federaciones. Nadie las ha puesto en duda, pero sí se ha mandatado a Cayo y Antonio Cortés que se trabaje sobre lo constatable, sobre lo que haya base documental.
La diferencia en la estimación era notable: por un lado se calculaba una deuda hacia el federal y por el otro hacia Andalucía, con cifras que a los de zona blanca nos impresionan. Parece que la reunión para arreglarlo había acabado como el rosario de la aurora y al no haber consenso se traía a la Comisión.
Como a mitad de la discusión, se me ocurrió decir que algo en lo que no hay acuerdo cabe dirimirlo en un órgano que vote, pero no en la Comisión que funciona por consenso y encima sin tener todos los datos. Todo el mundo me dio la razón, pero se siguió porque entre medias se habían ido sacando todo tipo de trapos sucios, algunos que venían al caso de refilón y otros que ni por asomo. Y además, se llegó al punto de plantear ciertas cuestiones como "casus belli" por parte de Andalucía, a través de Meyer, que lo hizo con un tono de advertencia que no gustó nada a otra mucha gente.
Podría entrar al detalle de quién creo que tenía razón en tal o cual aspecto, porque hubo de todo, pero tiene poco interés. La sensación final fue la de que estos temas están paralizando el trabajo de la Comisión y el goteo de reclamaciones no deja buena impresión acerca de la buena voluntad de todo el mundo para que las cosas funcionen bien y ágilmente. Igual me equivoco, pero me resultó elocuente la queja de Cayo Lara que, como bien dijo, está descuidando su tarea de Coordinador en Castilla la Mancha para ayudar en esto y cada vez le aportan datos nuevos que le hacen imposible cuadrar las cuentas y dejar este tema cerrado.
Finalmente volverán a reunirse con los representantes andaluces para intentar entenderse, acudiendo Valderas y Nuet para procurar un mejor clima.
Pasadas ya las siete, comenzamos a hablar del trabajo de las subcomisiones. La organizativa nos llevó cinco minutos de explicación de Nuet: ha habido un debate interesante, se han visto bastantes puntos de acuerdo sobre qué debe cambiarse y se ha optado por la redacción de nuevos estatutos en vez de una reforma. Se le encargó al compañero que trabaja los temas jurídicos en el Grupo Parlamentario y lo entregó ayer. Aún no lo he podido leer, pero lo que me importa es que ya hay una metodología apropiada.
Todo lo contrario que lo que ocurre en el grupo de los documentos políticos. Parece que desde el primer momento vieron difícil la posibilidad de llegar a un documento unitario sobre el que trabajar. Unos lo achacan a diferencias irreconciliables en una primera "tormenta de ideas" y otros a la cerrazón de una parte desde el primer momento, y la voluntad de que hubiera varios documentos. Lo mismo me da: a mí entender no hay excusas. Es increíble que para un documento como los estatutos, en los que no caben ambigüedades, se confíe en una persona para que haga el borrador, y no para el político. Después ya se enmendará todo lo que haga falta, digo yo. Se puede hacer tan insulso que no se moje en lo fundamental; vale, pues que se enmiende después y se refleje la voluntad mayoritaria. O al contrario, que se recoja casi todo y cada cual verá qué le sobra y si la militancia está de acuerdo. Me parece tan sencillo que creo que no merece más explicación.
Según me cuentan, aunque yo me fui a casa disgustado, la discusión transcurrió, y esa impresión que transmití yo fue muy mayoritaria. Tanto que Willy Meyer y los representantes del PCE, que eran quienes defendían que hubiera varios documentos, accedieron a retomar el tema en la subcomisión e intentar un acuerdo de mínimos sobre el que trabajar. Todo esto ya es de oídas, de modo que solo lo cuento para que se sepa qué salida se le ha dado. Por lo que me dicen también federaciones críticas con la dirección federal, como Aragón, Castilla la Mancha o Murcia, abogaron por darle salida a esto, porque lo contrario habría sido una nueva frustración para la militancia. Allí mismo, por ejemplo, el representante de la CUT había dicho que si no había acuerdo debía "consensuarse el disenso" y ofrecer a todo el mundo la posibilidad de presentar documento en un plazo. Y, como es normal, anunciaba el de su corriente: ¿podéis imaginar la de papeles que habrían salido?
Ya digo, me dan una buena noticia mientras escribo esto, pero ayer volví a casa con una enorme sensación de frustración, de haber hecho un viaje para nada y de tener una enorme incapacidad como organización.
A veces, sólo a veces, se distinguen en la Comisión ataques de sentido común que son absolutamente transversales, que dependen de la sensatez personal y se escapan a la lógica de grupos, manifiestos y demás. Eso me pone un puntito de ilusión y esperanza, sobre todo porque intuyo que eso se hace más común cuanto más se aleja uno de allí. Quizás eso aún pueda salvarnos.

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